Se construye con un sujeto humano, un objeto directo de persona, que aparece junto al verbo, y un complemento circunstancial que corresponde al discurso referido.
Remite al receptor o al referente. Cuando está orientado hacia el referente, el verbo se utiliza como pronominal.
Señala la fuerza ilocutiva con la que se realizan las palabras ajenas. // Puede expresar una aserción con un matiz de intensificación o ponderación de lo dicho.
Cuando había dejado pasar algo más de una semana en aquella situación, se aventuró a buscar a la persona que tenía por más próxima y, sentándose frente a ella en la cocina, donde la encontró desayunando, deseó con todas sus fuerzas que compartiera, con él, lo que sentía. Por eso, mirándola con la misma intensidad con la que lo deseaba, comenzó: "Nadie es lo que parece. Sin ir más lejos, yo mismo...". Pero su mujer, inesperadamente, lo sorprendió: "¿Es que hay otra?". Y entonces él, resignándose a no encontrar un cirineo para su cruz, se apresuró a aclarar: "Nooo. Mañana, yo llevaré a Luisillo, al colegio, antes de ir a por el alta. Y después paso por el Banco" (Valdés-Bango, Ángeles: «12. Nadie es lo que parece». Nada sucedía como lo había imaginado y otras certezas. Barcelona: Caballo de Troya, 2008).
[-] lit. || es.