Se construye con un sujeto humano e introduce una cita directa que no se realiza en el nivel sintácto.
Es un verbo introductor de cita que mantiene con el decir una relación de tipo pragmático, y en menor grado semántico, favorecida por la organización sintáctica.
Remite al referente.
-Hola, mi cabo, ¿te acuerdas de mí? – Cómo no, Gil, eres inolvidable. Pero ahora soy sargento.- Mejor, más morbazo. Yo sigo como estaba. – O sea, de guardia y desatado. –Más o menos- se rió (Silva, Lorenzo: La marca del meridiano. Barcelona: Planeta, 2012).
Apunta directamente a la actitud del locutor originario ante lo dicho previamente: puede manifestar rechazo o aceptación.
Con acción/información previa.
POSICIÓN: ocupa la posición inicial, media y final.
Es más frecuente en los textos literarios.
[inicial]
Cuando al fin supe que se había apuntado para competir en la regata, le pregunté con qué tripulación contaba. Vendrás conmigo, por supuesto, dijo, va a ser una experiencia estupenda, no me gustaría que te lo perdieras. Podías habérmelo preguntado, contesté. Pero Rafa se rió: ¿Es que me ibas a decir que no? (Puértolas, Soledad: «Regatas». Compañeras de viaje. Barcelona: Anagrama, 2010.
[media]
-Llevo dos años con nubes -dijo- ¿En las nubes?-insistí. – No -rió-, pintando nubes. - ¿Solo nubes?- me atreví replicar. –Única, exclusivamente nubes –se reafirmó (Leguina, Joaquín: La luz crepuscular. Madrid: Alfaguara, 2010).
[final]
-Ese mana no nos vendría nada mal hoy en día. Debería poder fabricarse. Manumatoma aprovechó para halagarle. -En ese caso, seguro que lo comercializaba usted. -No le quepa duda -rió el millonario; su risa no era muy diferente del rugido del viento-. ¡Eh! -añadió, señalando el cielo-. ¿Qué es eso? El profesor se protegió la frente con la mano. Había dejado de llover y, ganando la batalla a las nubes, el sol asomaba con fuerza. Lo que Camargo acababa de ver parecía un gran pájaro. En cuanto se hubo acercado más, Manumatoma pudo identificar su especie (Bolea, Juan: La melancolía de los hombres pájaro. Madrid: Ediciones Martínez Roca, 2011).
“Te podría dar una larga lista de preocupaciones que pasan por mi cabeza”, dice sonriente alguien que al natural es igual de atractivo que cuando hace de esa divinidad nórdica llamada Thor que le dio la fama. “Por ejemplo, las broncas que me caen de Elsa [Pataky, su mujer] por no saber español. Es de vergüenza. Que conste que lo intento. Pero nada, que no se me queda”, añade mascullando un “perdona” con un pésimo acento. “De todos modos, no lo debo de hacer tan mal porque últimamente solo me han caído un par de broncas en español. Debo de estar portándome bien”, se ríe con picardía de su nirvana marital (El País, 26/04/2016).
period._ lit. || es.
Doina Repede · 2026